Mis queridos compañeros y compañeras.
Hace unas semanas atrás escuche a un
motivador decir que el 16A nos cambió la vida a todos y todas, que fue una
fecha y una hora en la cual todos quedamos iguales ante los ojos de Dios, pues
todos fuimos víctimas de un terremoto y todos por igual ese día perdimos algo,
algunos incluso perdieron no solo cosas materiales, sino también personas
amadas. Ese día fue en donde Dios nos hizo ver que su poder es tan inmenso que
solo basto 50 segundos para decirnos que ante sus ojos todos somos iguales, no
hay clases sociales, no hay rangos, ni posiciones, no hay buenos y malos, pues
todos somos hijos de Dios.
Amigos y amigas esta carta quiero
escribirla en un contexto en cual sé que muchos nos sentimos cargados de
presión y estrés, quizás cansados, pero eso si con el espíritu y la esperanza
de saber que vendrán tiempos mejores, y también decirles que ustedes son parte
de que esos tiempos mejores que pronto llegaran.
Yo quiero animarles a que veamos esta
experiencia como una oportunidad divina para entender que debemos escuchar
a Dios, créanme él nos está hablándo
cada día, cada hora, cada minuto, en la sonrisa de un niño agradecido, en las
palabras de un padre de familia, en el amor de nuestros seres que aún están con
nosotros, y en cada momento y en cada motivo de nuestras vidas Dios está ahí, por favor recuérdenlo y
aférrense a Dios.
Quiero que sigan trabajando como lo
vienen haciendo con amor y responsabilidad, pero también quiero pedirles “Fortalecer siempre
nuestras relaciones como equipo y familia”,
que nos respetemos y nos apoyemos, quiero también pedirles disculpas si algún
rato a alguien de ustedes les ofendí con palabra o acción, pero creo que
debemos seguir trabajando unidos, amándonos en Dios y sobretodo perdonándonos
los unos a los otros.
Comparto con ustedes algunas ideas para
manejar el estrés y ser pro positivos (que por cierto cada día yo hago lo
posible por aplicarlas y servirles mejor a ustedes.).
Escuchémonos, mientras uno habla el otro calla y así
nos comprendemos, pero escuchemos con el corazón y si en algo no estamos de
acuerdo aprendamos a confrontarlo, pero eso sí, siempre con la idea de dar otra
solución o de mejorar la propuesta planteada. No al oponernos por oponernos. Es
clave que cuando hablemos o nos dirijamos a nuestros compañeros, por más estrés
o cansancio lo hagamos en un tono respetuoso y favorable para todos y todas, por
ejemplo: "Yo si te quiero escuchar, pero no levantemos mucho la voz,...
conversemos". Es importante saber que todo comentario es valioso, evitemos
la descalificación o desvalorización de la idea, seamos pro positivo siempre
mirando lo mejor de cada uno.
Nunca Asuma, mejor Pregunte, hay ocasiones en
que asumimos cosas que no han sido confirmadas, es muy importante que mejor
vayamos a la fuente, es decir mejor consultemos, preguntemos y no demos por
hecho algo que no ha sido confirmado, créanme esto es muy importante para poder
tener cuentas claras y evitar el ida y vuelta sin sentido de cosas que no
suman. Y nuevamente el saber preguntar es clave, incluso en una conversación
siempre es bueno, que luego que el compañero termina de hablar el hacer un
resumen de la idea que transmitió, así tendremos el mismo discurso y la misma
idea. Por ejemplo: “Luego de escuchar a Juan empiezo diciendo... Tú me estás
diciendo que esto se hará de esta manera..... etc."; este ejercicio es muy
sano y positivo y por supuesto da excelente resultados.
Ayudémonos, esta oportunidad divina que Dios nos ha puesto al frente, es
con el objetivo de que olvidemos cargos y posiciones y que conjuntamente arrimemos
el hombro, sin pensar en egos o con mandos, sino simplemente en sumar y
bendecir a quien está a mi lado., los reto y me reto a convertirnos en lideres
siervos, lo cual consiste en servir sin esperar, en servir sin mirar, en servir
aun sin saber que estas sirviendo, esto es posible y esto es real.
Respetémonos, si en algo no estoy de acuerdo debemos
decirlo, pero con asertividad (saber decir las cosas, pero sin ofender a la
otra persona), buscando la paz y no la guerra, tomando con mucha cautela cada
frase dicha o gesto manifestado, siempre pensando que todos jugamos en el mismo
equipo y que al que debemos vencer es a la
necesidad y sufrimiento de nuestros hermanos sobrevivientes de este terremoto,
en pocas palabras “Servir con Esperanza”.
Ajustar cuentas, con esto me refiero a que cuando exista
un quiebre por discusión y no concordancia en algo (ya que esto es sano que
pase, pues somos de carne y hueso). Pido que sepamos manejarlo, que sea mejor
en privado (face to face) y que reine el respeto, lo importante de este ajuste
de cuentas es que reine la paz y la comprensión, siempre pensando lo mejor para
el otro, es muy pero muy importante que lo hagamos pronto, no esperemos que
pasen días para este ajuste, si hoy me enoje con mi compañero que no pase más
de dos días en repararlo, créanme esto es necesario.
Perdonemos, el perdón genuino solo se obtiene
cuando se ama, es justo y necesario que veamos al perdón como una alternativa
de estar en paz con nosotros mismos, el saber disculpar nos tendrá más fuertes
y sanos, no hay mal que no podamos perdonar y esto Jesús nos enseñó cuando fue
crucificado para perdonar nuestros pecados, como ustedes saben él fue el
cordero de Dios que quitó el pecado del mundo. Perdonar es Amar, nunca lo olviden.
Mi carta, de pronto extensa pero
necesaria es para pedir de favor que trabajemos juntos, nos queramos juntos y
que triunfemos juntos para la gloria de Dios. Y que si fracasamos esto también
sea juntos y que siempre nuestras acciones estén enfocadas en agradar a Dios y
no a los hombres.
Cuando en un equipo pesan más las
diferencias y las culpas y las enemistades, de por sí ya será un equipo que
pierda todos sus partidos, pero cuando un equipo se fortalece en la amistad, el
respeto, el amor y el perdón, créanme es un equipo ganador, es un equipo de
bendición, es un equipo de Dios.
Yo sé quién es mi gente, yo se la
calidad de ustedes y créame que cada día le agradezco a Dios por permitirme
estar junto a ustedes en estos tiempos. No puedo pedirle más a Dios y viviré
agradecido por esto.
Creo en ustedes, confió en ustedes, y
como dice nuestro DN, “descanso en ustedes” por qué se dé sus
valores y amor al trabajo.
Vamos adelante, saquemos nuestra hermosa
provincia de esto, y no olvidemos, somos una familia, somos un equipo, un
equipo del señor, y por tal debemos ser testimonio vivo y reflejar cada momento
que el AMOR DE DIOS ES MARAVILLOSO.
Con todo mi aprecio y sinceridad.
Carlos.
FAMILIA WORLD VISION - ZONA COSTA